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Carta/Arenga de José de Nordenflycht Concha para el acto fundacional magíster PAU

por / Lunes, 04 septiembre 2017 / Publicado enNoticias de Facultad

LOTA 24 AÑOS DESPUÉS: HISTORIA DE UN COMIENZO 

José de Nordenflycht Concha*

Lota, 28 de agosto de 2017

     El programa académico de posgrado que hoy celebramos en su apertura representa la voluntad de un grupo de personas que, actuando desde una universidad pública, estatal y regional, invierten su trabajo colectivo en un horizonte de responsabilidad para con el bien común.

Lo anterior convierte este acto fundacional en una actividad académica que sale de la zona de comodidad habitual en este tipo de ceremoniales. Instalando desde el territorio, desde este lugar el Pique Carlos, una propuesta de interlocución en donde se convoca a profesionales de diversas disciplinas para integrarse en un camino que necesita de muchas más voluntades para poder movilizar cambios a partir de todo lo que de común representa un patrimonio compartido que, en sus diversas manifestaciones, se convierte en un propósito a cuidar para las generaciones que asoman.

Este grupo de personas, académicos todos que han transitado desde hace mucho un largo camino de corredores de fondo que investigan, promueven y actúan sobre el patrimonio, constituyen una comunidad que convoca y acoge a otros, no solo desde este momento, sino que desde hace muchos años. Tantos, que tal vez en ese empeño han construido pacientemente un referente para muchos más de los que tengan conciencia.

Y en este punto permítanme una autoreferencia. No porque haya sido recientemente reclutado como Profesor Visitante en este programa, lo que me honra y más bien vendría a ser la conclusión de un largo camino comenzado acá mismo. Y digo acá mismo porque en el origen de mi trabajo por el patrimonio, ellos y ellas se sitúan en un punto de inflexión en la construcción de una comunidad de intereses que me acogió un día, hace 24 años.

En octubre de 1993 la Universidad del Bío-Bío convocó las IV Jornadas de Restauración Monumental y Preservación Arquitectónica y Urbana. Momento en que pudimos conocer y dialogar con los protagonistas de una masa crítica de especialistas patrimoniales venidos desde todo el país y más allá, entre los que recordamos a los desaparecidos Manuel Moreno, Myriam Waisberg y Giancarlo de Carlo, así como de un sin número de personas con las que hasta hoy tengo entrañables vínculos académicos y personales. De hecho fue el momento en que un Licenciado en Historia presentó los resultados de su tesis de grado entre Arquitectos, una cosa insólita por aquellos años. Y más importante aún, es el momento en que visitamos Lota por primera vez, de lo que me quedan emocionantes recuerdos, una caja de diapositivas que sobreviven en tiempos digitales y la admiración por la profesora María Dolores Muñoz, quien me ofreciera una cálida hospitalidad académica en lo que era mi primera incursión en estas lides. Y podrán sospechar como marcó mi destino de manera impensable en ese momento.

Pero más allá de las consideraciones personales, con las cuales no los seguiré aburriendo, estos 24 años son un tiempo lo suficientemente largo como para que el contexto de nuestro trabajo colectivo haya tenido grandes cambios. Y eso si merece la pena reseñarlo y ponerlo en perspectiva.

Una perspectiva que tiene su punto de fuga en 1926 cuando se decretan los primeros monumentos nacionales protegidos por ley en nuestro país, entre los cuales estaba el Fuerte de Lota. Sabemos que esa primera Ley funcionó entre 1925 y 1970, para dar paso a la que aún esta vigente y que en 2014 decretó ZT Lota Alto, siendo esta comuna la que mayor cantidad de elementos patrimoniales protegidos por el Estado tiene en la Región del Bío-Bío. Pero ser primero y tener más no basta, ya que sabemos que la protección legal es una herramienta y no un fin en si mismo.

Una herramienta cuyas dimensiones exceden las consideraciones sectorialistas del ámbito cultural. De hecho la protección legal supone consideraciones políticas como son la gobernabilidad de los territorios y su cohesión social. Consideraciones económicas en torno a la gestión y el desarrollo de proyectos territoriales extractivos, sustractivos y aditivos. Y por cierto consideraciones técnicas y académicas.

Respecto de estas últimas tenemos en estos 24 años un recorrido interesante. Tenemos proyectos financiados por fondos públicos, de investigación histórica e investigación tecnológica, sólo considerando el patrimonio material. Existen programas de posgrado en Valparaíso, Santiago y ahora en Concepción. todas dimensiones que se veían muy lejanas en 1993, momento en el cual comenzaba el cambio del paradigma monumental al patrimonial. Ese cambio desde el patrimonio de unos pocos, al patrimonio para todos. Desde el patrimonio como una inversión a gasto perdido, al patrimonio como un activo que es la base del desarrollo territorial.

Un cambio de paradigma que necesariamente ha redefinido las clásicas preguntas que sostenían la legitimidad monumental de los Estados Nacionales Modernos, para dar respuesta a identidades locales en contextos globales. Estas nuevas preguntas son a las que está llamado el grupo que hoy se convoca en este acto fundante.

¿Cual es el lugar del patrimonio? ¿dónde está el patrimonio? ¿solo en los edificios? ¿en sus barrios? ¿en la ciudad completa? ¿en el valor formal de sus atributos materiales, visibles y tangibles? eso que en su transversalidad somete a una necesaria distinción lo cultural de lo artístico.

¿Cuáles son los límites del patrimonio? ¿hasta dónde llega el patrimonio? ¿que respuestas nos entrega el debate contemporáneo sobre el patrimonio? ¿el paisaje histórico urbano?

¿Cual es el futuro del patrimonio? ¿cual es la sostenibilidad del patrimonio?¿hasta cuando tendremos patrimonio?

Enunciar las preguntas que vienen es un responsabilidad ineludible. Responder a ellas será tarea compartida,

Así como llegamos un día por Lota, estamos seguros de que más de alguno de ustedes, los jóvenes profesionales de hoy, aquellos para los cuales tantos y tantas hemos intentando abrir camino, sumando voluntades, descubra a este momento como su propio punto de inflexión, que es lo menos que podemos esperar de una acción directa sobre el territorio a partir de cómo una Universidad pública, estatal y regional ha albergado la posibilidad de convertir ideales en trabajo, para que ese trabajo construya el futuro posible para un patrimonio que encarna el bien común.

* Dr. en Historia del Arte. Texto leído con ocasión del Acto Fundacional del Magíster en Patrimonio Arquitectónico y Urbano, Universidad del Bío-Bío, Lota 28 de agosto 2017.

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