Campus UdeC y los secretos de un espacio abierto para la gente

Campus UdeC y los secretos de un espacio abierto para la gente

El arquitecto Cristián Berríos publicó su estudio “Emilio Duhart. Elaboración de un espacio urbano. Ciudad Universitaria de Concepción”, en el que determinó la relación del campus con reconocidas plazas italianas.

Pablo Martínez Tizka

El campus de la Universidad de Concepción es reconocido, a nivel nacional, como un espacio patrimonial abierto y que sirve como punto de encuentro ciudadano.

En ese sentido, el arquitecto Cristián Berríos fue más allá e investigó durante doce años, con archivos originales, cómo fue posible la construcción del campus universitario y el proceso reflexivo del director del proyecto, Emilio Duhart.

Ese trabajo, en el contexto de una tesis doctoral, se plasmó en “Emilio Duhart. Elaboración de un espacio urbano. Ciudad Universitaria de Concepción”, libro publicado en junio de este año.

“Campus de la Udec: la arquitectura en busca del bien común como espacio público. Esa es la síntesis de todo esto. Emilio Duhart fue quien lo imaginó. El bien común es generar el espacio de encuentro social para que haya actos públicos, para que la gente permanezca de manera gratuita y pueda compartir. Que las personas se encuentren en la ciudad”, señaló Berríos, cuya investigación reveló aspectos que recién hoy salen a la luz.

“Curiosamente, la mejor herencia educativa de la Universidad de Concepción es su campus, porque nos permite civilizarnos independiente del estrato social, lo que supera la segregación”, añadió.

Plazas italianas

Aunque usted no lo crea, la Plaza de la Anunciación de Florencia y la “Piazzetta” San Marco (parte de la Plaza San Marco) de Venecia formaron parte del pensamiento de Emilio Duhart, al momento de proponer el proyecto de un espacio abierto, según el estudio de Berríos.

“Tuve acceso a un plano del Foro de la Universidad de Concepción. Sobre él, Duhart redibujó a escala estas plazas. Creo que tomó estos dos ejemplos, porque son dos plazas ampliamente reconocidas por la historia de la arquitectura como dos lugares de mucha calidad en cuanto a espacio público, con una medida muy humana”, afirmó.

La tesis de Berríos en su estudio fue “las competencias de la arquitectura moderna para crear estructuras urbanas consistentes, capaces de albergar lo esencial del espacio urbano, que es la generación de lugares propicios para el encuentro entre personas”.

En ese sentido, el profesional, que realiza labores de docencia en la Universidad del Bío-Bío, dijo que “Duhart demostró que se puede y se debe tomar en cuenta la historia al momento de planificar. Derribó las hipótesis que señalaban que no tenía la capacidad de generar buenos espacios urbanos o que utilizaba un racionalismo excesivo”, sostuvo.

Para Berríos hay cuatro personas que componen el eslabón que permitió que este proyecto fuera realidad: “El primero es el rector Enrique Molina Garmendia, quien tuvo esta idea visionaria a partir de su viaje a Estados Unidos. Luego está el arquitecto austríaco y doctor en urbanismo, Karl Brunner. Molina lo invitó a dibujar el plan de campus que tuvo vigencia entre 1931 y 1956, que compone el tramo desde el Arco de Medicina hasta el Foro”.

Cristián Berríos destacó el aporte del rector David Stitchkin. “Fue una persona muy importante, porque tomó el legado de Molina y lo actualizó. Además de crear las Escuelas de Verano, fue quien quiso renovar la planificación futura al contratar a Emilio Duhart, quien ya era una persona reconocida a nivel nacional y latinoamericano”, afirmó.

Consultado respecto a si en la época hubo detractores de la idea de Duhart, Berríos señaló: “Creo que en ese momento había falta de comprensión, porque la gente estaba acostumbrada a una arquitectura neoclásica francesa, que es muy buena, pero la arquitectura moderna demostró que había otra manera de concebir las formas”.

Biblioteca

La última obra de Emilio Duhart en la Universidad de Concepción fue la Biblioteca Central. De hecho, una de las fotografías que aparece en el estudio de Berríos es el de la maqueta original del recinto.

“El pensaba e imaginaba la Biblioteca como un foro cubierto, que funcionara como un lugar de encuentro entre profesores y estudiantes. Iba a estar ubicado originalmente frente al edificio de Química para que la capacidad de convocar personas aumentara mucho más. Duhart creía en el corazón de las ciudades”, señaló.

Berríos agregó que el director del proyecto quería que “la Biblioteca fuera el corazón de la UdeC, lo que se suma a la explanada con una escala monumental”.

Por último, dijo que “he invitado a amigos italianos y españoles. Ellos quedan asombrados y me dicen que en sus países no hay algo como esto”.

Motivaciones

“Fueron múltiples los intereses para realizar el estudio. Lo primero es poner en valor a la Universidad de Concepción para decir a todos los penquistas que es un bien patrimonial que hay que cuidar y valorar. Por otro lado, a mí siempre me ha interesado el espacio público y urbano”, señaló. También especificó que “no hago una apología de Duhart, porque pudo ser cualquier otro arquitecto, pero me interesó poner en valor sus ideas, teorías y propuestas”.

Cristián Berríos destacó: “Mi inquietud era cómo hacer ciudad con la arquitectura y aprender de ello. Me di cuenta que Emilio Duhart era un tremendo arquitecto urbanista y cuyo máximo legado fue en Concepción con el campus y con el Plan Regulador de Concepción en 1960, más allá de que se le reconozca en Santiago como quien ideó el edificio de la Cepal”.

Es por ese motivo que Berríos trabaja actualmente en una investigación sobre ese plan regulador al que denomina como “una de las ideas de ciudad global más complejas a nivel de sociedad que se hayan desarrollado en Chile”.

Finalmente, el arquitecto invitó a los penquistas a comprometerse con su ciudad. “Todos debiéramos saber sobre la historia de Concepción. Personalmente creo que necesitamos un museo que nos hable de la historia gráfica y visual de la ciudad, en el que pueda llevar niños a ver fotografías por época. Si no entendemos el pasado, difícilmente podamos proyectar lo que queremos ser. Como ciudadano penquista eso es lo que me interesa”, finalizó.

“El bien común es generar espacios de encuentro social”.

Cristián Berríos,, arquitecto”

“Duhart pensaba la Biblioteca Central como un foro encubierto, al frente del edificio de Química”.

Cristián Berríos, arquitecto.”

Fuente: Diario la Estrella On line

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